SANTIAGO CREATIVO / edición n°1 / 2014

SANTIAGO CREATIVO es un programa Corfo, que se articula como una plataforma para la exportación de la industria creativa.

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 Galería Espora

 Esparciendo el arte para formar nuevas audiencias
 Artículo: Angélica Salcedo

A los pies del cerro San Cristóbal de Santiago, en una casa cargada de significado para  el arte chileno, donde por más de veinte años funcionó el Taller 99 fundado por el  destacado pintor y grabador Nemesio Antúnez, se ubica desde fines de 2011 la Galería  Espora, un espacio que fomenta el desarrollo de los procesos creativos y la integración  de las artes.

Su directora, Paula Cortés Caiozzi, se ha propuesto como sello característico un  trabajo más transversal con los La galería, con sus vigas de madera a la vista y un  extenso ventanal por donde entra generosamente el sol, es también la casa de Paula  Cortés. Solo una puerta separa ambos mundos, conectados por un mismo y  pronunciado sentido estético. Esa relación cercana con el espectador constituye otro elemento diferenciador que ella no quiere perder y que ha estado presente desde los inicios de su trayectoria.artistas, no solo vender sus obras, sino que generar cruces de audiencias con una oferta que incluye la posibilidad de realizar allí lanzamientos de libros, seminarios, charlas, conciertos y montajes teatrales de pequeño formato.

En efecto, esta licenciada y profesora de Artes Visuales tuvo su primera galería también en su propia casa, en México, donde estudió Gestión y Políticas Culturales. Regresó a Chile en 2009 con ganas de replicar la experiencia y emprender algo propio. La falta de recursos, sin embargo, la obligó a idear una galería itinerante, innovación que presagiaba las instalaciones pop up que hoy se han vuelto tendencia. “Intervenía lugares -un edificio en construcción, una bodega- con muestras que duraban un fin de semana y un sistema de paneles y luces modulares que montaba y desmontaba en pocas horas”, cuenta.

Estuvo así un año, en un formato nómade “muy entretenido, pero que no daba como negocio”, pues, se dio cuenta, la comercialización de las obras exige cierta permanencia de su exhibición. Lo mismo detectó que ocurría con los circuitos de artes visuales: para participar en una feria de arte contemporáneo, por ejemplo, se requiere contar con un lugar físico como domicilio.

Fue entonces que surgió, de la mano de Guillermina, hija de Nemesio Antúnez, la posibilidad de instalar la galería en la casa que había sido el taller de su padre. Con fondos iniciales provenientes de amistades y ningún cálculo sobre la viabilidad del negocio, Cortés se trasladó al emblemático recinto. El resultado fue un primer año, el 2012, tan duro en lo financiero que la hizo dudar seriamente de continuar aquello que el puro entusiasmo ya no sostenía.

La salida vino desde el sector público, al haberse adjudicado Espora recursos del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes (Fondart) para la ejecución del proyecto de programación de la galería. Ello le permitió contar con un equipo de colaboradores que se dedicó durante todo el año 2013 al funcionamiento homogéneo del lugar y a la difusión de sus distintas actividades, entre otras tareas. Complementariamente, ganó fondos de capital “abeja” del Servicio de Cooperación Técnica (Sercotec) para mujeres empresarias, gracias a los cuales fue posible habilitar una oficina, hacer un nuevo sitio web, preparar un sistema de archivadores para difusión y participar en Ch.ACO, la feria de arte contemporáneo más importante de Chile.

 Líneas de trabajo

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Con un nombre que alude a sus orígenes esporádicos y a la capacidad de dispersión celular, Galería Espora acoge distintas expresiones de las artes visuales, en la medida que encajen con las dimensiones y materiales que predominan en el local. Principalmente se enfoca en artistas de dos tipos, como explica su directora. Uno son los emergentes con algo de camino recorrido, cercanos a la treintena de edad, considerando muy riesgosos a los recién egresados, pues muchos de ellos no persisten por las dificultades que conlleva el oficio.

El segundo grupo lo conforman profesionales de otras disciplinas que han tomado con singular seriedad su afición a las artes visuales, como es el caso de los collages del connotado dramaturgo Alejandro Sieveking. “Aunque es una línea que tiene un cierto riesgo, me parecen interesantes estas personas, porque abordan el trabajo con mucho menos prejuicio”, reflexiona Cortés.

En total, Espora ha organizado 16 exposiciones, diez de las cuales se efectuaron en 2013. Entre ellas resaltan las frágiles porcelanas rotas de “Quebranto”, de Mariana Tocornal, artista que la galería llevó a Ch.ACO, donde tuvo una favorable acogida; la exposición “Líbrame” con que la editorial Amanuta celebró sus diez años de vida, exponiendo ilustraciones originales de sus libros e intervenciones inéditas de libros antiguos, hechas por destacados ilustradores. Otro hito fue “Hecho aquí”, muestra concebida como despedida del Taller 99, compuesta por obras de renombrados creadores que trabajaron en ese centro artístico, como el mismo Nemesio Antúnez, Roser Bru, Santos Chávez, Gonzalo Cienfuegos, Irene Domínguez y Eduardo Garreaud, entre otros. En su inauguración, la municipalidad de Providencia descubrió una placa en el frontis de la casa, en reconocimiento a la labor de su fundador.

Un desafío de la sociedad

Habiendo cerrado un buen año 2013, el término del apoyo de fondos públicos pone a Galería Espora en la circunstancia de tener que reformular sus estrategias de negocio para que este fructifique. Reconoce Paula Cortés que la capacitación recibida de Santiago Creativo la ha ayudado en este proceso, el cual incluye orientarse hacia los formatos más apropiados, arrendar los espacios para aprovecharlos en actividades complementarias que aporten rotación de público e ingresos adicionales, preparar una buena propuesta para Ch.ACO y postular a una feria en el extranjero para el próximo año.

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Todo ello, considerando que en Chile el público de las galerías de arte es muy reducido, en un contexto de país donde todavía se consume poca cultura, según observa Cortés. Una insuficiencia que atribuye, por un lado, al alto costo de las actividades culturales, mostrándose partidaria de que estas pudiesen pagar menos impuestos. “La gente compraría más arte, iría más al teatro y a conciertos, leería más libros”, argumenta. Por otra parte, la menor valoración de lo propio -comparado con lo que vio en México, por ejemplo- también atenta contra ese anhelado dinamismo de la industria creativa, que posibilitaría a los artistas vivir de sus emprendimientos con mayor tranquilidad. “Que este rubro se sostenga solo tiene que ver con una sociedad completa”, afirma con convicción la galerista.

Revisa aquí
www.santiagocreativo.cl