Revista Esteka n° 20

MATILDE BENMAYOR / La incontinencia de la imaginación

iniciocritica_matilde_2

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

“SUS IMÁGENES NO TEMEN RETOMAR LA BELLEZA DE LO SUBLIME”

El trabajo de la joven Matilde Benmayor, es intrigante. Fascinada con la Forma, se ha instalado como una de las artistas más relevantes de su generación, sin tener ninguno de los tics o seguir ninguna de las modas y tendencias de sus coetáneos.-ni formalismo vació, ni activismo conceptual-. Para algunos de estrategia corre paralela a la de una avestruz: se pierde en pulsiones y búsquedas excesivamente personales. Para otros, las esporádicas salidas a la luz de verdaderas luminarias en la escena local: distintas, frescas motivantes, sus imágenes no temen retomar la conocida idea neoplasticista de la belleza sublime de la síntesis -Mondrian &Co-, sin perder de vista que las leyes octogonales pueden romperse con el placer hacia lo abierto y orgánico -de Sophie Taeuber-arp a eva Hesse-.

(…)

Lo central del asunto, en definitiva, lo radical de la propuesta de Matilde, se encuentra alojado en la imaginación de quienes ven sus trabajos. Lo que propone la artista en un extraño ejercicio de liberación y voluntarismo -Worringer habla del origen de la abstracción bajo la premisa de lo ancestral y primario-: considerar el mundo como el resultado formal del simple juego originario del sujeto con la materia.  lo incierto, lo nebuloso, lo indeterminado, todos productos ejemplares de la relación con la serie, con lo limitado y con lo modular -algo que Pablo de Rivera había explorado en su proyecto purgatorio en los noventa del siglo pasado-.

(…)

Al situarse en el instante exacto del proceso, las formas evocan y despiertan las más insólitas asociaciones: erotismo, organicidad o mutabilidad, son sólo palabras que sirven para describir la punta de un iceberg que oculta y esconde deseos y pulsiones provenientes de la simpleza de lo radical. Bajo el agua, en ese helado fondo marino, la psique humana, al igual que el mundo natural, ha enterrado la más maravillosas conformaciones inconscientes – basta con volver al origen de la imaginación como capacidad de mutación y transfiguración de lo real-.

Matilde Benmayor ha propuesto una metodología nueva y atrevida. Abrazar el encierro, el silenciamiento de los prejuicios y voces que discurren a ras de suelo, para palpar las napas subterráneas que muchas veces no tienen otra lugar de vaticinio y expersión que el arte.  A su vez, todo parece indicar que e centro del problema se encuentra alojado en la forma, uno de los más antiguos baluartes de las artes visuales. Creo que es horade prestarle atención a este nuevo tipo aún indefinido de reflexión sobre la forma. Esquivarla sería evitar enfrentarse con ese terrorífico momento de oscuridad máxima. Invito a dejar que la incontinencia de la imaginación se esparza con la mayor de las libertades. que verá la de cada uno, esa es una pregunta para ser  respondida en otra ocasión.

Texto: Ignacio Szmulewicz
Fotos: Sebastían Mejías y Erick Rojas

Más información sobre revista ESTEKA y otras publicaciones

http://www.huarahuara.cl/esteka.php